En Visión del Águila, creemos que hay historias que merecen ser contadas, y que el éxito sabe mejor cuando se comparte con quienes te vieron crecer. Hoy, les traemos a Luján Sáez, la escolta que lleva el sur en la sangre y el básquet en el alma.

Nos tomamos el atrevimiento, y hablamos con uno de sus hermanos. Creemos que hay distancias que se miden en kilómetros y otras que se miden en sueños. Entre las canchas de Pico Truncado y el parqué de la Liga Nacional Femenina hay más de 2.000 kilómetros de viento, rutas y sacrificios. Por eso, queríamos hablar y darle espacio a quienes llevan en su corazón el adn local. Como esta deportista truncadense.
Para Luján Sáez, ese camino comenzó con un sonido simple y rítmico: el de una pelota rebotando a sus 5 años en la Escuelita de Básquet del pasaje local. Ese espacio amplio que albergó y acompañó sin dudas a muchos deportistas en esta disciplina. Y a quienes vamos a mencionar en este segmento en las próximas historias de Raíces en Vuelo.

Hoy, Luján defiende la camiseta de Instituto Atlético Central Córdoba, uno de los clubes más prestigiosos del país. Pero debajo de la musculosa albirroja, sigue estando la misma chica disciplinada que se formó en las aulas del Colegio Juan XXIII.
El ADN de la disciplina
Si algo define a la deportista para su familia, es la responsabilidad. Desde los 13 años, cuando empezó a ser una fija en las Selecciones de Santa Cruz, demostró que el talento sin trabajo es solo una promesa. Luján no faltaba. No importaba el frío, el viento o el cansancio; ella estaba ahí.
Esa conducta la llevó a los 17 años a enfrentar el primer gran desafío: dejar el nido. Córdoba la recibió para jugar la Liga Federal en Juniors, y desde entonces, su ascenso ha sido meteórico. A los 19, dio el salto a la Liga Nacional, la máxima categoría del básquet argentino, donde hoy, con sus 1,70 metros de pura intensidad, se ha ganado un lugar de privilegio como escolta de «La Gloria».

Entre libros y el «parqué»
Sin embargo, la historia de Luján no solo se escribe con puntos y rebotes. Su verdadera destreza está en el equilibrio. Mientras lucha en la zona pintada contra las mejores del país, transita su quinto año de Psicología en la Universidad Católica.
Esa misma lectura de juego que muestra en la cancha —donde es clave por su inteligencia y aporte en ambos costados— la aplica en su vida universitaria. Es el ejemplo vivo de que la «Generación Dorada» de nuestro deporte local no solo forma atletas, sino personas integras.
La historia continúa…
Este capítulo de Raíces en Vuelo termina aquí, pero la carrera de Luján Sáez recién empieza. Entre libros de psicología y el sonido de la pelota contra el parqué, ella seguirá dejando nuestra bandera en lo más alto de la Liga Nacional, demostrando que no hay distancia que apague el fuego de la disciplina. Desde La Visión del Águila, seguiremos de cerca cada uno de sus pasos, celebrando sus triunfos como si fueran propios.
¡Queremos conocer más historias como esta!
¿Conoces a alguien de nuestra ciudad para compartir su historia? En este segmento queremos darle voz a todos aquellos que llevan nuestro ADN por el mundo. Sin dejar de mencionar a los que ya volvieron a nuestro lugar.
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