La reconocida referente de la comunidad LGBTIQ+ de zona norte atraviesa un cuadro crítico tras sufrir las consecuencias de inyecciones de silicona industrial realizadas hace tres décadas. La comunidad organiza colectas para costear su traslado a Buenos Aires.
Patricia Rearte, una figura emblemática en la lucha por los derechos de la diversidad en Santa Cruz, enfrenta hoy una de sus batallas más difíciles. A sus 53 años, la ex vicepresidenta del Consejo Provincial de Mujeres y Diversidades y destacada empleada municipal, aguarda una derivación médica de urgencia hacia la Ciudad de Buenos Aires debido a graves complicaciones derivadas de la aplicación de silicona industrial líquida.

La situación de Patricia se remonta a más de 30 años atrás, cuando, al igual que muchas mujeres trans de su generación ante la falta de alternativas seguras, se sometió a procedimientos estéticos en una clínica de Córdoba. «No sabía que me iba a ocasionar lo que me está ocasionando ahora», relató Patricia, quien hoy padece las consecuencias de aquella intervención.
Desde hace cinco años, su salud comenzó a deteriorarse. Según explicó, la silicona presente en su cuerpo comenzó a migrar hacia la cadera y las piernas, generando nódulos y quistes. «Me salieron tumorcitos en la ingle que me generan dolores terribles; no puedo dormir», confesó, vinculando también este cuadro con una reciente pérdida de cabello y síntomas de parálisis facial.
Pese a contar con obra social, la complejidad del cuadro requiere atención de profesionales que no se encuentran en la provincia. «En Santa Cruz los médicos tienen temor, por eso piden mi derivación a Buenos Aires, donde hay centros especializados en tratar a mujeres —trans y cis— que sufren este mismo problema», señaló Rearte.
Patricia es ampliamente conocida en la zona norte por su trayectoria y su paso por la Universidad Nacional de la Patagonia Austral (UNPA). Cabe recordar que, en 2023, la institución le otorgó un reconocimiento histórico por su trayecto formativo en el Profesorado de Educación Primaria durante los años 90, pidiéndole disculpas públicas por los obstáculos institucionales que, debido a su identidad de género, le impidieron obtener su título en aquel entonces.

Mientras se tramitan las autorizaciones burocráticas para su traslado y tratamiento, vecinos y organizaciones de la comunidad han comenzado a movilizarse para recaudar fondos. El objetivo es cubrir los gastos de estadía y acompañamiento en la Capital Federal, dada la incertidumbre sobre los tiempos de la intervención quirúrgica.
Fuente: La Opinión Austral.

