Un vecino de nuestra ciudad relató el calvario que vivió con su hija de 11 años. Luego de diez días de idas y vueltas en el nosocomio de Pico Truncado con diagnósticos de «infección urinaria» y «bolo fecal», la niña debió ser trasladada a la ciudad del Gorosito para ser intervenida por una peritonitis avanzada.
El papá de la niña hizo pública esta situación a través de un posteo en redes sociales, y de la cual se considera una cadena de errores médicos en el hospital local. Según el testimonio, la falta de estudios precisos y la desatención profesional pusieron en serio riesgo la salud de su hija.
Todo comenzó cuando la menor presentó cuadros de vómitos y fiebre persistente. Durante más de una semana, la familia acudió reiteradamente a la guardia. En esas instancias, los diagnósticos fueron contradictorios: desde una supuesta infección urinaria hasta un «bolo fecal» por mala alimentación, tratamiento para el cual incluso se les indicó comprar enemas y realizar una dieta particular.
Pese a que el estado de la niña empeoraba, mostrando un color amarillento en la piel y dolores abdominales insoportables, el personal médico de turno habría intentado otorgarle el alta sin realizar exámenes complementarios. Ante la firme postura de los padres, finalmente un cirujano intervino, observó la gravedad del cuadro y ordenó la derivación inmediata.
Una vez trasladada a Caleta Olivia, la atención fue inmediata. En el nosocomio de la ciudad vecina se le realizaron los estudios de rigor que no se habían efectuado en Pico Truncado, confirmando la necesidad de una cirugía de urgencia.
A las 18:00 horas, la menor ingresó al quirófano por un cuadro de apendicitis aguda. Tras tres horas de intervención, los cirujanos informaron a la familia que el apéndice se había reventado, provocando una infección generalizada que ya afectaba otros órganos y parte del tejido intestinal.
Actualmente, la niña se encuentra recuperándose, aunque todavía bajo tratamiento por la infección residual y con viajes periódicos a Caleta Olivia para sus revisiones.
El padre de la menor, quien se desempeña realizando trabajos de flete y limpieza en la ciudad, manifestó su profunda impotencia: «Es hora de que los medios se pongan a disposición de lo que pasa en nuestro pueblo con la salud. Si nos quedábamos con que era un bolo fecal, hoy la historia sería otra», sentenció, haciendo un llamado a visibilizar la situación para que no se repita con otros vecinos.

