Pico Truncado guarda desde ayer un nuevo tesoro que no está en vitrina por su tela, sino por lo que vivió. Néstor “Rulo” Paez, ex soldado continental de la Guerra de Malvinas, entregó al Museo Local el pantalón de fajina que lo acompañó en 1982.

No es una prenda cualquiera. Es la misma que vistió un joven mientras la Patria lo llamaba, sosteniendo el frío, el miedo y la guardia. Rulo cargó el mismo peso que miles de soldados: la incertidumbre, el deber y el amor por su país.
Con manos que aún tiemblan al recordarlo, donó la pieza para que las nuevas generaciones entiendan que Malvinas no fue solo un combate. Fue también vigilia en la Patagonia, noches sin dormir y promesas hechas al viento austral.

El museo lo recibió con honores. A partir de ahora, ese pantalón gastado por el viento, el tiempo y la vida, cuenta una historia: la de un vecino, un amigo, un ex combatiente que eligió transformar su recuerdo en memoria colectiva.
Porque Malvinas son nuestras. Y las historias como la de “Rulo” son las que mantienen viva esa llama.

Héroes hay muchos. Algunos vuelven con medallas. Otros, como Néstor, vuelven con el corazón en la mano para donarlo al pueblo.

